"—¿Para qué sirven las espinas?
El principito no permitía nunca que se dejara sin respuesta una pregunta formulada por él. Irritado por la resistencia que me oponía el perno, le respondí lo primero que se me ocurrió:
—Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.
—¡Oh!
Y después de un silencio, me dijo con una especie de rencor:
—¡No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden.
Se creen terribles con sus espinas…"
El principito - Antoine de Saint Exupéry.
Mucha gente solo ve las espinas y no se para a mirar la rosa, y es una pena, porque las cosas mas valiosas son las que están guardadas bajo llave, así como los corazones más frágiles son los que se ocultan tras los muros mas altos.